After the Storm

#relato

Una autoprofecía

Aura Metzeri Altamirano Solar

Si lo absurdo puede ser arte en el mundo plástico, ¿Un triste escrito puede ser arte? Esbozar palabras sin un sentido, hilos que no conjugan visiones, tejidos que respondan al orden universal de las cosas, a la sutilidad de lo humano. Así hoy yo me atrevo a hacer arte (que al menos así pretendan llamarlo) con la siguiente declaración. 



UNA MANZANA PEGADA CON CINTA CANELA EN UNA PARED BLANCA. 

 

Safe creative tuvo que consultar diversos medios y abogados, el problema escaló hasta convertirse en una de esas cosas donde la opinión pública (una forma de linchamiento) cobró peso. A Safe Creative se le armó una gorda, pero los diez euros + VAT salvaron la veracidad y entereza de la obra. Aura Metzeri Altamirano Solar solicitó su soporte cuando Mariano Castelán decidió que su escrito era una burla, un plagio o tantas más desacreditaciones que trató de usar como pobre argumento legal contra el escrito simple que ella había colgado sobre algún blog digital. La cosa se había vuelto viral, lo que era mejor (o peor, en este caso) es que había llegado a algún viejo y triste millonario que, desengañado, comenzó a mover los hilos en contra de la pobre escritorsucha. Tenía un trabajo de cucaracha, bien triste, en medio de alguna ciudad que devoraba a sus habitantes, o más bien, los incluía en tristes filas compuestas de plástico y alimentos hiper procesados. Ella deseaba salir, su mejor dote, el arte, la llevaba a buscarse la vida de una u otra forma. Un buen día, escribió durante su turno en la tourist trap en la que trabajaba, las palabras que se veían al inicio, un triste relato sobre la obra de “arte” que se construía con objetos simples. La ficha técnica no podría sostener por sí mismo el peso de una obra de verdad. Como ella siempre decía, una obra que requiere de su ficha técnica para ser arte, (digamos pues, que no contiene más que por sí misma una visceralidad propia, solo la consigue con el razonamiento de su absurda existencia) no es arte. 

 

Para el millonario que adquirió la obra “ actor de comedia” por poco más de seis coma cuatro millones de dólares, el telón se había caído. El mismo fue objeto de su juicio restituido, al comprar la obra, había recibido en inicio, algunos comentarios del estilo:

—¡La obra es una genialidad!

—Es fresca, controversial y radicalmente atrevida. 

—Eso no es arte, mi hijo de cinco años hace cosas más complejas. 

 

Este último tipo de comentarios, se decía a sí mismo, no eran más que muestras de una envidia barata y mal disimulada, comentarios los cuales, eran respondidos por medio de satíricas explicaciones de lo que era y no era el arte, del peso de los conceptos y las construcciones metafísicas, filosóficas y filológicas del arte (el millonario, evidentemente, no sabría nada sobre el tema, se dedicaba de manera exclusiva a repetir las palabras de rancios críticos que habían alabado la obra de Mariano): 

 

—La mente no les da para comprender la genialidad. 

 

Sin embargo, había algo diferente en esta ocasión, cuando el escrito llegó a sus ojos, por fortuna de una burla malintencionada, se vió en el espejo y notó como la comedia caía sobre su cabeza como un charco de agua fría, o un trueno que partiera los huesos de su desahuciada dignidad, ¡SEIS COMA CUATRO millones de dólares por una manzana! Madre mía, sí, eso era demasiado.

 

Antes, se habría dicho que la mente no les daba para comprender la maravillosa sutilidad, la pomposa idea que cargaba de manera potente la excelsa obra, ¡Cúspide del arte posmo! Sin embargo, ese día, la fatídica huella de la pluma de este escrito, llegó hasta sus lastimosos oídos, ¿Quién era esa triste escritorsucha con nombre tan pobremente mal hallado cual la novela del Carlos Fuentes?, ¿Quién se creía ella para cuestionar su más importante adquisición? 

 

Primero, trató de ignorarla, sus palabras escritas por vez primera, se leían algo así: 

 

—Si es que acaso, mi obra literaria de mayor auge, les parece una burrada, yo he de decir que plenamente lo es. Es un monumento a la ignorancia y la muerte artística, el arte conceptual se sostiene en burlar la inteligencia de sus compradores, quienes en un intento simple y primerizo (aunque correcto) reconocen al cuestionar la falta no solo de estética de estas obras, sino también de contenido. Luego se los come el miedo y la pretensión, así como la avaricia de mostrar algo de lo que carecen (sentido artístico). Por no señalar entonces lo obvio y la verdad simple y desnuda, pasan a reproducir discursos montados sobre la idiotez y la superstición, disfrazan los egóicos intentos de mediocridad del artista personaje (que no es artista verdadero), para intentar dotar de un sentido y estética falsos a objetos vacíos, los cuales no puedo calificar ni siquiera con la sustanciosa palabra “Obra”. Así y ahí tenemos otro Another shity ready made. Esto es mi escrito, otra mierda ya hecha. 

 

El millonario sintió estas palabras escurrírsele por la cara como un chorro de vergüenza y estupidez. Habló indignado con Castelán quien no encontró falla alguna en el asunto, por el contrario, él mismo reposteó aquél texto barato de la escritorsucha antes desconocida, que poco a poco, iba ganando auge y visibilidad. Su obra no solo recuperó su valor, incluso lo duplicó. Lo que sí, Aura tendría que enfrentar una demanda por mal uso de imagen, Castelán reclamó su escrito con faltas, como si de una triste copia de su arte barato se tratase. Safe creative se adelantó, insistimos en que Aura pagó sus diez euros + VAT en tiempo y forma. El banco no rechazó la tarjeta en ninguna mensualidad, registró con antelación el texto, también citó de manera completa y sin falta alguna la obra de Castelán. 

 

Castelán, recibiendo ya más odio que alabanzas vacías, trató de hacer del texto una denominación que Aura encontró en sumo divertida, procuró llamarlo un “acto colaborativo”, ahora elogiando sus palabras y revelando que aquella había entendido “el verdadero propósito de su arte, solo ella había logrado percibir el objetivo final”. Aura no prostituyó su escrito. Recordó el honor de las servilletas que sirvieron como lienzo, en una tarde aburrida en el trabajo y supo que se habían convertido en una especie de señal. Su escrito, aunque pequeño, no sería prostituido, en cambio, sí lo llamaría una “Autoprofecía” y su opinión más sincera. Su escrito mismo, decía él y por voluntad propia desprovista de toda pretensión no ser arte, por tanto, no podría formar parte de un acto “colaborativo”. Se decía un simple señalamiento, un aviso de alerta ante el mar de sinsentidos posmodernos. 

 

Si  de otra realidad se tratase, el alcance de su texto tendría dos posibles vertientes: El texto moriría en una memoria colectiva, eso sí, con la gloria de ser un intento noble de escritura, elevaría quizás su propósito (esta sería la otra opción), como espejo donde las venas de la humanidad y sus corrientes ideológicas, contaminadas del absurdismo más excelso, se reconocerían, el mensaje sería: Alguien pegó una manzana contra la pared y lo llamó arte, para empeorar el asunto, críticos crédulos y millonarios caprichosos entraron en el juego, la simulación barata. La razón entonces, secuestrada por el fantasma del absurdo, escapó como sutil serpiente en el aire de las urbes. Alguien compraría el escrito por millones de dólares.

Aura Metzeri Altamirano Solar

Nace en la Ciudad de México un trece de marzo de 1999, estudió desde muy joven música y literatura, adentrándose también en temas esotéricos y filosóficos. Escritora frecuente en la revista digital de cine y literatura Kinema Books. Autora autopublicada con el libro de narrativa y poesía “Bestiario inédito de las criaturas de Coatlicue”. Publicada en diversas revistas literarias y ganadora del concurso “Lugares poéticos” de Universo de Letras UNAM.

Actualmente reside en Países Bajos, donde explora distintos museos y realiza crónicas, entrevistas y notas diversas. Disfruta de practicar tarot y astrología, además de realizar el podcast “La pluma del chamán” donde comparte entrevistas sobre temas filosóficos, artísticos y esotéricos, además de análisis de libros y películas.

Colabora con After the Storm