El Blog de Juan M. Fernández Chico

La sociedad de los padres cansados

22 de Junio de 2025

Ser papá es fácil.
Delegar, rehuir, escapar, postergar. Dar la vuelta. Mirar por el hombro. Una paternidad más cercana a un acto de magia. Ser Houdini tiene sus retos, pero es mucho más fácil que estar ahí siempre.

Lo difícil no es ser padre.
Lo difícil es ser un buen padre.

Y eso, que en palabras simples debería ser lo normal, lo básico, lo que toca, se ha vuelto una excepción. Nos hemos acostumbrado tanto a la negligencia, que hacer lo que nos corresponde parece un acto heroico. A veces hasta digno de aplauso.

Pero, sobre todo, ser un buen padre es agotador.

Atender el llamado desde la lejanía, mientras limpias el patio o barres la banqueta: buscar un juguete perdido, ser el villano de Spiderman, ser portero, ser La Parka.
La presencia es agotadora; el presente es acción, y la acción requiere, exige, devora energía.

Si estás cansado, entonces estás haciendo un buen trabajo.
Si al final del día, cuando la noche te arrebata los últimos hilos de energía, sigues ahí, entonces puedo decirte que hiciste lo que tenías que hacer.
Que estuviste. Que fuiste.
Y el tiempo y la historia —aunque tarden— se encargarán de recompensártelo.

¿Qué nos queda?
Nos queda mucho por hacer.

Because, once we are all ill and confined to the bed, sharing our stories of therapies and comforts, forming support groups, bearing witness to each other’s tales of trauma, prioritizing the care and love of our sick, pained, expensive, sensitive, fantastic bodies, and there is no one left to go to work, perhaps then, finally, capitalism will screech to its much needed, long-overdue, and motherfucking glorious halt

Sick woman theory, Johanna Hedva

Pero te voy a decir qué sí nos puede quedar: compartir nuestros cansancios, unir nuestras presencias, sentarnos alrededor del fuego. Atizar el fuego con una rama mientras tomamos un poco de aire.

Cuando el mundo se haya poblado de una sociedad de padres cansados, habrá un síntoma de esperanza.
Porque el padre cansado dijo te quiero de regreso.
Se dejó ganar en el fútbol.

Dejó la última papita de la bolsa. 

Cargó en hombros para liberar el cansancio de su hijo.
Se quedó una hora más en el trabajo, a cambio de quedarse una hora más despierto, a cambio de levantarse una hora más temprano.

Lee más posts de Juan M. FErnández Chico

¿Por qué sigues aquí?