Estoy a semanas de cumplir cuarenta años.
Cuando era niño, pensaba que a esta edad tendría mi vida resuelta en todos los sentidos.
Por eso no es bueno tener sueños de niño.
Hoy tengo más pendientes que certidumbres. Tengo la mente más ocupada. Creo que eso es bueno. Creo.
Pero no se trata de mi edad, sino del pretexto del número.
De esos 40, llevo casi la mitad jugando fútbol.
Defensa central, lateral, contención, incluso portero. Este último, en un paso bastante vergonzoso del que me gustaría no hablar.
Veinte años jugando que, en este corte de caja, me han dejado una extensa lista de aprendizajes.
Más que el deporte, que el ejercicio, el fútbol fue un salón de clases, pero solo si sabes escuchar.
Sin jerarquías, sin pretensiones de manual de vida, sin consejos. Solo una mirada rápida sobre el hombro: cuarenta aprendizajes que el fútbol me ha dejado.
1 – Abraza la derrota, aprende de ella; la victoria es un impostor que te hará desviarte de lo realmente importante.
2 – Habita la banca con humildad. Aprende a esperar. Tu momento llegará, y debes de estar listo.
3 – El campo es tan grande o pequeño de acuerdo a tus ganas de recorrerlo.
4 – Ningún juego se gana solo.
5 – La pelota siempre correrá más rápido que tú.
6 – El árbitro es tan imparcial como la vida.
7 – El peor juego es el que no se juega.
8 – En el papel, ningún equipo es mejor que el otro.
9 – Como dijo el Loco Abreu, el fútbol es tierra y barrio.
10 – Sin importar la edad, si puedes patear una pelota y correr cinco metros, eres un privilegiado.
11 – La única gloria del fútbol consiste en jugarlo.
12 – La historia no tiene espacio para todos; no te sientas mal si el fútbol solo te dio algunos buenos recuerdos y un buen grupo de amigos. Eso es suficiente.
13 – Todo se queda dentro de la cancha. No hay rencor o enojo que valga para llevarlo fuera.
14 – Cada juego puede ser el último. No sabes cuándo una lesión —o algo peor— podrá alejarte de las canchas para siempre.
15 – En el fútbol no hay justicia. A veces juegas mal y ganas; otras lo haces bien y pierdes.
16 – Nunca llegues tarde, paga a tiempo, respeta tu tiempo dentro y fuera del campo.
17 – Siempre levanta la mirada. Tanto en la jugada como en la derrota.
18 – Nunca recibirás una felicitación del rival, y el rival tampoco espera una felicitación tuya.
19 – Una asistencia vale tanto como un gol.
20 – Un juego, como la vida, está hecho de momentos.
21 – El respeto se gana.
22 – Habla poco, juega mucho.
23 – Si no puedes correr, camina.
24 – Estás en el equipo correcto, solo en el momento equivocado.
25 – Ser un buen jugador no significa ser buen compañero.
26 – El secreto es moverse sin el balón. El espacio vacío es una oportunidad.
27 – Nunca debes de jugar enojado. El rival no tiene la culpa de tu mal día.
28 – Cuando has llegado al mejor momento de tu vida jugando fútbol, cada día que pase serás más lento, menos flexible, con menor instinto. Esto es parte del juego.
29 – No hay lesiones ni cicatrices sin una historia detrás.
30 – El calentamiento es tan importante como el juego.
31 – Siempre habrá alguien mejor que tú. No pasa nada. El fútbol es de admirar el talento, no de envidiarlo.
32 – Cada partido es un nuevo comienzo.
33 – Aplaude el gol en contra que haya roto las lógicas de la física.
34 – Cuando ya no puedas correr más, cuando ya no puedas levantar las piernas, es que ha sido un buen juego.
35 – No anotas un gol, solo te vuelves digno de él.
36 – Incluso haciendo todo bien, puedes perder.
37 – Tu equipo lo es todo. Incluso cuando falle, lo es todo. No son una casualidad, sino millones de circunstancias que los han hecho coincidir.
38 – Un gol fallado es un gol en contra.
39 – El fútbol no te hace fuerte, te muestra en dónde eres débil.
40 – Un día ya no podrás volver a jugar. Puede ser hoy o puede ser dentro de diez años. No te sientas mal cuando eso pase. Agradece que lo pudiste hacer el tiempo que se te fue dado.
Tal vez me habrá enseñado más cosas, no sé, cosas que solo son capaces de verse en el momento. Por hoy, es todo.